
Con una votación de 51 a 50, la Cámara Alta rechazó restringir la autonomía militar del presidente en Venezuela; la resolución buscaba exigir el permiso del Congreso para futuras acciones tras la captura de Nicolás Maduro.
WASHINGTON D.C. – En una jornada de alta tensión parlamentaria, el Senado de los Estados Unidos bloqueó este miércoles una resolución que pretendía limitar la capacidad del presidente Donald Trump para ejecutar operaciones militares en territorio venezolano. El resultado final fue decidido por el vicepresidente J.D. Vance, quien, en su condición de presidente de la Cámara, emitió el voto de desempate necesario para frenar la iniciativa.
El origen del conflicto legislativo
La propuesta, liderada por el senador demócrata Tim Kaine, surgió como una reacción directa a la operación del pasado 3 de enero en Caracas, donde fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores sin previa notificación o debate en el Capitolio.
El texto buscaba invocar la Ley de Poderes de Guerra para «devolver al Congreso» su facultad constitucional de autorizar el uso de la fuerza. «Es imperativo que el Congreso afirme su control sobre intervenciones de esta magnitud», sentenció Kaine durante su intervención.
Un giro en la votación
Aunque el pasado 8 de enero la medida parecía tener el impulso suficiente —logrando 52 votos a favor en una etapa preliminar—, el bloque republicano logró consolidarse en la votación definitiva.
El factor Vance: El empate técnico de 50-50 reflejó la profunda división partidista, obligando a la Casa Blanca a intervenir a través del voto del vicepresidente.
Fugas partidistas: Pese a la derrota de la resolución, cinco senadores republicanos se unieron a la bancada demócrata, evidenciando grietas internas en el partido oficialista respecto a la política exterior de la administración Trump.
Sin carácter vinculante
Incluso si la resolución hubiese prosperado, analistas legales señalan que su impacto habría sido simbólico. Al no ser vinculante, el texto aún requería el aval de la Cámara de Representantes y la firma de un Trump que ya había advertido que aplicaría su poder de veto para proteger lo que considera «intereses estratégicos vitales» en el hemisferio occidental.
Con este resultado, el Ejecutivo mantiene intacta su libertad de maniobra en el conflicto venezolano, mientras el Congreso queda relegado a un papel de observador en la evolución de la crisis post-intervención en el país sudamericano.
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