
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está planeando sostener una conversación telefónica con el líder venezolano Nicolás Maduro, según reportó este lunes 24 de noviembre el medio digital Axios, citando fuentes anónimas dentro de la administración estadounidense.
De acuerdo con estas fuentes, el mandatario republicano ha comunicado a sus asesores su intención de llevar a cabo la llamada, aunque la fecha de la comunicación aún está «en fase de planificación».
Cambio de Tono en la Presión
La posible conversación telefónica representa un giro inesperado en la estrategia de la Casa Blanca, la cual ha mantenido una campaña de máxima presión contra el gobierno de Maduro.
Un funcionario estadounidense, citado por Axios, indicó que, si bien la planificación de acciones futuras es fluida, el objetivo inmediato no es la confrontación física:
«Nadie planea entrar y dispararle o secuestrarlo (a Maduro), en este momento. No diría que nunca vaya a ser así, pero ese no es el plan en este momento,» aseguró la fuente.
Esta noticia surge tras reportes de prensa que indicaban que la Casa Blanca había entrado en una supuesta nueva fase de presión, que incluiría la implementación de acciones encubiertas, complementando el enorme despliegue militar sostenido en el Caribe desde este verano.
Contexto de Tensión y Designaciones Terroristas
El posible contacto diplomático se da en un contexto de escalada en las acciones unilaterales de Washington:
Designación Terrorista: El mismo lunes 24, el Departamento de Estado designó al “Cartel de los Soles” como Organización Terrorista Extranjera (FTO). Washington vincula este grupo a la cúpula del Ejército y del Gobierno venezolano, señalando a Maduro como su supuesto líder, una acusación que Caracas niega categóricamente.
Alerta Aérea: El viernes 21, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. emitió un aviso internacional (NOTAM) instando a la aviación comercial a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe, citando una «situación potencialmente peligrosa» derivada del aumento de la actividad militar en la región.
Esta alerta ha tenido consecuencias inmediatas, llevando a varias aerolíneas europeas y americanas a cancelar sus rutas hacia el país caribeño.
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