
En declaraciones recientes, el mandatario brasileño reveló haber transmitido a la Casa Blanca que la crisis venezolana debe ser resuelta exclusivamente por sus ciudadanos. El líder progresista enfatizó que la prioridad para la región es la consolidación democrática y la reactivación de PDVSA, rechazando cualquier intervención externa que altere la paz en América Latina.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmó este jueves 5 de febrero su postura de no injerencia ante la situación política en Venezuela tras la intervención militar estadounidense de enero. En una entrevista concedida al canal UOL, el mandatario brasileño informó haber mantenido contactos con su homólogo estadounidense, Donald Trump, a quien le manifestó que la solución a los conflictos internos del país vecino corresponde únicamente a los venezolanos.
“Le dije a Trump que quien tiene que resolver los problemas de Venezuela son los venezolanos”, sentenció Lula, desmarcándose de la estrategia de presión ejercida por Washington y poniendo el foco en la necesidad de fortalecer la institucionalidad democrática y facilitar el retorno de los más de 8 millones de migrantes.
Una agenda de paz frente al belicismo
El gobernante brasileño fue enfático al describir a América Latina como una «zona de paz», ajena a intereses nucleares o conflictos bélicos de gran escala. Según Lula, el objetivo regional debe ser el crecimiento económico y la mejora de la calidad de vida, objetivos que pasan por la recuperación de la industria petrolera venezolana.
El factor PDVSA: Lula destacó el interés de Brasil en que la estatal venezolana recupere sus niveles históricos de producción para estabilizar la economía regional.
Defensa de la soberanía: Aunque ha sido crítico con la falta de una respuesta unificada en la región ante la captura de Nicolás Maduro, el mandatario insistió en que el respeto a la soberanía es «sagrado».
Cita en Washington: Cara a cara con Trump
La tensión diplomática entre Brasilia y Washington tendrá un punto de inflexión en la primera semana de marzo, fecha en la que Lula viajará a Estados Unidos para un encuentro presencial con Trump. El mandatario brasileño adelantó que no habrá temas prohibidos en la mesa de negociación, apelando a la madurez política de ambos líderes.
“Somos presidentes de las dos mayores democracias de Occidente. Tenemos que sentarnos y ver lo que interesa a cada país para establecer acuerdos en los que podamos trabajar juntos”, afirmó.
El rol de Brasil como mediador
Pese a su histórica cercanía con el chavismo, Lula ha ajustado su discurso hacia una defensa técnica de la democracia, cuestionando si la actual administración de Delcy Rodríguez convocará a elecciones. Con este movimiento, Brasil busca posicionarse como un mediador equilibrado que prioriza la estabilidad del bloque sudamericano por encima de las confrontaciones ideológicas entre potencias.
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