
Tras alcanzar 1,5 millones de toneladas de maíz y 683.000 de arroz, el sector agrícola venezolano consolida su recuperación y se prepara para colocar excedentes en mercados internacionales.
La transformación del campo venezolano ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad estadística. Según los datos más recientes del sector, la producción de maíz en Venezuela ha experimentado un crecimiento sin precedentes, duplicando sus cifras hasta alcanzar los 1,5 millones de toneladas anuales. Este fenómeno no es aislado, ya que la cosecha de arroz también ha mostrado un vigor renovado al registrar 683.000 toneladas, marcando un hito en la seguridad alimentaria del país y estableciendo las bases para una nueva etapa económica basada en la exportación.
El renacimiento del motor agrícola nacional
Desde el año 2021, el sector agroindustrial ha vivido una reconfiguración profunda. La adopción de nuevas tecnologías de siembra y una gestión más eficiente de los insumos han permitido que los productores locales superen los techos históricos de rendimiento por hectárea. El incremento en la producción de maíz, fundamental para la dieta básica del venezolano, asegura el abastecimiento interno de harina precocida, mientras que el repunte del arroz garantiza la estabilidad de precios y disponibilidad en los anaqueles de todo el territorio nacional.
Inversión privada y optimización de recursos
Este crecimiento sostenido se debe, en gran medida, a la sinergia entre las asociaciones de productores y la inversión privada. Los agricultores en regiones clave como Portuguesa, Guárico y Barinas han implementado sistemas de riego más sofisticados y han mejorado la genética de las semillas utilizadas. Estas mejoras no solo han duplicado el volumen total de la cosecha, sino que han elevado la calidad del grano, cumpliendo ahora con los estándares internacionales exigidos para el comercio transfronterizo.
Hacia la conquista de los mercados internacionales
Con el consumo interno prácticamente garantizado, el enfoque estratégico del gremio agrícola se desplaza ahora hacia el exterior. La meta inmediata es la exportación de excedentes, una medida que busca diversificar la entrada de divisas al país y reducir la dependencia histórica de la renta petrolera. Analistas del sector sugieren que la ubicación geográfica de Venezuela ofrece ventajas logísticas competitivas para abastecer a las islas del Caribe y a diversos mercados de Centroamérica, donde la demanda de cereales de alta calidad es constante.
Perspectivas de sostenibilidad para el cierre anual
El panorama para lo que resta de la temporada es optimista. Las proyecciones indican que, de mantenerse las condiciones climáticas favorables y el flujo de financiamiento para maquinaria, Venezuela podría cerrar el próximo ciclo con cifras aún más competitivas. La recuperación acelerada que inició hace tres años parece haber encontrado un ritmo de crucero que no solo fortalece la soberanía alimentaria, sino que posiciona al país como un actor relevante en la despensa regional, transformando la crisis de años anteriores en una oportunidad de expansión global.
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