
Tras semanas de investigaciones, las autoridades confirmaron que la pequeña Yulianny Lucía Montiel, de un año, no falleció por una caída accidental como alegaron sus cuidadores, sino producto de una brutal golpiza. El padrastro fue señalado como el autor material del ataque, mientras que la madre es procesada por complicidad en el hecho.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) detuvieron a María de los Ángeles Urdaneta (20) y Carlos José Romero González (25) en el sector La Curva, tras determinar su responsabilidad en la muerte de una infante de apenas 12 meses de nacida. El caso, que inicialmente fue reportado como un accidente doméstico, dio un giro tras los resultados de la autopsia y las pesquisas de campo.
Los hechos se remontan al pasado 11 de enero, cuando la pareja ingresó a la menor de urgencia en un centro de salud local. En ese momento, ambos sostuvieron ante el personal médico que la bebé se había caído accidentalmente de su cama y que la hallaron en el suelo en estado agónico.
El hallazgo de la verdad
Las investigaciones de la Coordinación de Investigaciones de Delitos contra las Personas de la Delegación Municipal Villa del Rosario lograron desestimar el relato de los detenidos. Los elementos probatorios arrojaron detalles escalofriantes:
Las autoridades determinaron que Romero González (padrastro) sentía aversión hacia los niños, lo que lo llevaba a maltratar físicamente a la pequeña de forma recurrente.
El día del suceso, el hombre golpeó a la niña con tal saña que le causó la pérdida del conocimiento y, posteriormente, la muerte.
Según el reporte oficial, la madre de la menor tenía pleno conocimiento de las agresiones previas y del ataque final, pero omitió denunciar y participó en el encubrimiento del crimen bajo la tesis del accidente.
Proceso judicial en curso
Tanto Urdaneta como Romero González han sido puestos bajo custodia y entregados a la Fiscalía 41 del Ministerio Público del estado Zulia. Enfrentan cargos que podrían derivar en las penas máximas por los delitos de homicidio calificado y omisión, dada la vulnerabilidad de la víctima y el vínculo familiar de los victimarios.
La comunidad de Rosario de Perijá ha reaccionado con indignación ante el suceso, mientras los organismos de seguridad reiteran el llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier indicio de maltrato infantil a través de los canales oficiales.
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