
Sumario
Líderes demócratas condicionan el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a reformas estructurales en el ICE, tras la polémica muerte de un enfermero en Minnesota.
El conflicto presupuestario y la amenaza de cierre
La estabilidad financiera del gobierno federal se encuentra nuevamente en la cuerda floja. Tras la muerte de Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de 37 años abatido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, el Partido Demócrata ha endurecido su postura legislativa. Los líderes de la oposición han anunciado que están dispuestos a bloquear el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), una decisión que podría desencadenar un nuevo cierre federal a partir del 31 de enero.
Esta situación evoca la parálisis administrativa del año pasado, que duró 43 días y se posicionó como una de las más extensas en la historia reciente de Estados Unidos. La tensión actual sugiere que el Congreso se encamina a un enfrentamiento directo sobre la supervisión de las agencias de control fronterizo y la rendición de cuentas de sus agentes.
Reacciones contundentes en el ala demócrata
El senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, ha sido uno de los críticos más vocales. A través de su cuenta oficial en la plataforma X, calificó los abusos cometidos por el ICE en Minnesota como “espantosos e inaceptables”. Schumer ha sido enfático al declarar que su voto será negativo frente al proyecto de ley de asignaciones del DHS, a menos que se implementen reformas significativas que limiten el margen operativo de la agencia. Según el senador, la actual falta de voluntad de los republicanos para cuestionar las políticas del presidente Donald Trump ha dejado una propuesta legislativa insuficiente y vacía de protecciones civiles.
Por su parte, la senadora Elizabeth Warren ha reforzado este mensaje con una postura de tolerancia cero. Warren declaró tajantemente que el Congreso tiene la obligación moral de detener lo que ella define como la «violencia del ICE», enfatizando que el dinero de los contribuyentes no debe destinarse a financiar operativos que resulten en tragedias humanas. Para la senadora, la actuación de las fuerzas federales en Minneapolis representa un acto de intimidación hacia las comunidades locales que no puede ser ignorado.
Discrepancias sobre los hechos y acusaciones de terrorismo
El debate no solo se centra en el presupuesto, sino también en la narrativa de lo ocurrido. El representante Robert García arremetió contra la secretaria del DHS, Kristi Noem, tras sus declaraciones oficiales. García criticó que Noem se refiriera al fallecido como un “terrorista doméstico” antes de que se realizara una investigación exhaustiva, exigiendo en cambio una reestructuración profunda de la agencia.
Mientras el gobierno sostiene que Pretti estaba armado y presentó resistencia activa, la familia del enfermero ha rechazado categóricamente estas afirmaciones. Han calificado los reportes oficiales como “repulsivas mentiras” y consideran que la narrativa gubernamental es “censurable y repugnante”. Esta brecha de credibilidad entre las autoridades y la ciudadanía ha alimentado la exigencia de transparencia y ha convertido este caso en el epicentro de la nueva batalla legislativa en Washington.
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