Francia cierra embajadas y centros culturales ante el estallido islamista

Publicado el 19 de septiembre de 2012

Francia islam Las caricaturas de Mahoma publicadas el miércoles por el semanario satírico francés Charlie Hebdo han suscitado inquietud en el país, estupor en Washington —un portavoz de Barack Obama expresó sus “reservas” a las motivaciones de la revista, aunque añadió que nada justifica la violencia— e indignación en los centros de poder islámico. El Gobierno de François Hollande, preocupado porque las caricaturas puedan generar un estallido de violencia contra sus intereses en países como Egipto, Libia, Indonesia, Yemen o Túnez, definió este miércoles la publicación como “una provocación” y acusó a los editores de “echar gasolina al fuego”, mientras Exteriores decretó el cierre de las embajadas, consulados y colegios en una veintena de países islámicos para este viernes, día del rezo.

En Túnez los cierres de los consulados y colegios cayeron ya este miércoles, y una decena de centros escolares permanecerán cerrados hasta el lunes. En Egipto, legaciones y escuelas cerrarán también el jueves. En El Cairo, los Hermanos Musulmanes afirmaron que la edición de las caricaturas es “un nuevo insulto de Occidente” contra su religión, e instaron al Gobierno galo a adoptar medidas firmes contra el semanario.

“Rechazamos y condenamos las caricaturas francesas que deshonran al profeta y condenamos cualquier acción que difame las creencias sagradas de la gente”, dijo Essam Erian, presidente en funciones del Partido Justicia y Libertad, brazo político de la Hermandad.

Al amanecer, en los barrios musulmanes de París, algunos hombres esperaban la apertura de los quioscos para comprar y quitar de la circulación la revista, que agotó toda su tirada, de 150.000 copias, en solo un par de horas. “Cuando abrí a las seis de la mañana”, contó un quiosquero del barrio de Belleville, “un hombre me estaba esperando con un fajo de billetes en la mano. Me ha pedido todas las copias y me ha dicho que las iba a destruir”. Otro vendedor lamentaba que algunos clientes le habían reprochado que vendiera una revista “que iba a provocar problemas a Francia”.

En prevención de incidentes, Interior reforzó la seguridad ante la redacción del semanario, cuyos antiguos locales fueron destruidos por un ataque con cócteles molotov en noviembre de 2011, tras la publicación de un número especial titulado Charia Hebdo.

Recordando lo sucedido en 2006, cuando la revista republicó las viñetas sobre Mahoma del diario danés Jyllands Posten y la comunidad islámica de Francia se sumó a las protestas que recorrían el mundo, el Gobierno socialista apeló al “sentido de la responsabilidad de todos”, llamó a mantener la calma y desaprobó la decisión editorial.

El ministro del Interior, Manuel Valls, se desmarcó de la línea oficial y defendió la libertad de expresión de Charlie Hebdo, de la cual, dijo, la caricatura es “un derecho fundamental”. Interior informó de que había prohibido una manifestación convocada para el sábado bajo el lema “No toquéis a nuestro profeta” y en protesta por el tráiler de la supuesta película hecha en EE UU Inocencia de los musulmanes.

Todo ello no impidió que subiera la temperatura de las relaciones interreligiosas. Un grupo llamado Asociación Siria por la Libertad, domiciliada en el distrito 20 de París, puso una denuncia contra Charlie Hebdo por “incitación al odio, la discriminación o la violencia nacional, racial o religiosa”. Mientras, la Unión de Estudiantes Judíos de Francia dio su apoyo a la revista y defendió su derecho a ejercer la libertad de expresión. “Esas caricaturas no ofenden a nadie”, aseguraron.

Según el Corán, Mahoma no puede ser representado de ninguna forma, y cuando es reproducido de modo figurativo siempre sale cubierto con velo. El Charlie Hebdo, que quizá esta vez ha sido más oportunista que satírico, muestra en sus páginas al profeta llorando por lo mala que es la película que le han dedicado en Estados Unidos. Otros dibujos lo enseñan desnudo en posturas atrevidas. En la portada, titulada Intocables 2 —como la exitosa película francesa—, un judío ortodoxo lleva en silla de ruedas a un musulmán y ambos afirman: “No conviene burlarse”.

Para aumentar la confusión y el surrealismo, el grupo de activistas feministas ucranias Femen abría este miércoles su primera sede internacional en París, y una docena de militantes salieron a correr desnudas de cintura para arriba por uno de los distritos con mayor presencia musulmana de la capital, animando a las mujeres islámicas a hacer lo mismo.

Vía El País

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