
La corporación estatal Rosatom inicia la evacuación de sus especialistas tras registrarse un segundo ataque contra las instalaciones de Bushehr.
La situación de seguridad en la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, ha alcanzado un punto crítico tras el registro de un segundo ataque en las inmediaciones del recinto. Ante esta escalada de hostilidades, la empresa estatal rusa Rosatom ha anunciado formalmente la reducción de su contingente técnico al mínimo indispensable. Esta medida busca proteger la integridad física de los ingenieros y operarios rusos que supervisan el funcionamiento de la única planta de energía nuclear civil del país persa.
Protocolos de evacuación y prioridad en la seguridad
El director de la corporación, Alexéi Lijachov, ha sido tajante al explicar que la salud y la vida de sus empleados son la máxima prioridad para el Kremlin. Según las comunicaciones oficiales, la decisión de evacuar no es definitiva, sino una medida temporal que se mantendrá hasta que las condiciones de seguridad en la región se normalicen. El proceso de salida ya está en marcha; durante la jornada del martes se activó la tercera fase de evacuación, enviando un convoy por tierra hacia la frontera entre Irán y Armenia.
Rosatom ha confirmado que la planificación logística incluye la salida inminente de otros dos grupos de especialistas. La preocupación de Moscú radica en el deterioro acelerado del entorno de la planta, especialmente tras el impacto ocurrido cerca de la unidad de potencia número uno. Aunque esta unidad se encuentra operativa y no se han reportado víctimas mortales ni heridos entre el personal ruso, el riesgo de un accidente colateral es cada vez más latente.
Los peligros de la infraestructura periférica
La comunidad técnica internacional, representada en esta ocasión por voces como la de Alexander Uvarov, director de Atominfo-Center, ha advertido sobre un error de percepción común. No es necesario un impacto directo en el reactor para desencadenar un desastre nuclear. La seguridad de Bushehr depende de una red compleja de sistemas externos que son vulnerables a los bombardeos convencionales.
Si los ataques dañan el suministro eléctrico externo, los sistemas de refrigeración o los canales de comunicación, la planta podría enfrentar una emergencia de refrigeración similar a la de incidentes históricos. La infraestructura de seguridad contra incendios y las líneas de suministro son vitales para mantener la estabilidad del núcleo. Un fallo en estos componentes auxiliares, provocado por proyectiles cercanos, pondría en jaque la capacidad de respuesta de los operarios que aún permanecen en el sitio.
Contexto de la escalada militar en la zona
La Organización de Energía Atómica de Irán ha señalado directamente a las fuerzas de Israel y Estados Unidos como responsables de estos bombardeos. Hasta hace poco, la central de Bushehr se mantenía al margen de los objetivos militares, a diferencia de los centros de enriquecimiento de uranio en Natanz o Isfahan, que han sufrido sabotajes previos. Sin embargo, el impacto del pasado miércoles contra un edificio técnico construido por Rusia marca un cambio de estrategia en el conflicto regional, forzando a Moscú a reconsiderar su presencia técnica en suelo iraní para evitar una crisis diplomática y humana mayor.
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