
El mandatario estadounidense confirmó que los buques de carga ya navegan de forma segura por la zona luego de cuatro meses de bloqueo militar; la tregua, sin embargo, se mantiene bajo la sombra de la incertidumbre debido al rechazo frontal de Israel.
El comercio energético global ha comenzado a respirar con alivio. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ratificó este lunes que las flotas de buques petroleros han reanudado formalmente sus operaciones de tránsito a través del estratégico estrecho de Ormuz, un movimiento que marca el fin de cuatro meses de parálisis comercial y hostilidades armadas directas con la República Islámica de Irán.
El anuncio, difundido por el jefe de Estado mediante su plataforma digital Truth Social, ofrece las primeras evidencias tangibles sobre el impacto económico del memorándum de entendimiento suscrito de forma bilateral entre Washington y Teherán.
“Los barcos se están empezando a mover, muchos cargados con petróleo, fuera del estrecho de Ormuz”, celebró el gobernante estadounidense, inyectando un mensaje de calma a las firmas transnacionales de distribución de hidrocarburos.
Navegación segura por rutas alternativas
En su declaración, Trump precisó que los convoyes marítimos están surcando actualmente los corredores de la denominada “Autopista Sur”. El presidente describió esta vía fluvial como una ruta de navegación “totalmente segura y prístina”, asegurando además que los operadores logísticos cuentan con otras variantes operativas plenamente disponibles en la región para agilizar el flujo de crudo.
El acuerdo de principios entre las dos potencias establece un cese al fuego con efecto inmediato y el desmantelamiento del bloqueo naval que asfixiaba el paso de Ormuz, considerado el principal cordón umbilical del mercado petrolero mundial. Según el cronograma diplomático establecido, las delegaciones oficiales de ambos países se reunirán el próximo viernes 19 de junio en Suiza para ratificar formalmente el tratado de paz ante la comunidad internacional.
Un avance diplomático rodeado de amenazas
A pesar del optimismo presidencial y de la inmediata reacción de las navieras, el pacto se mueve sobre un terreno sumamente frágil. Analistas de seguridad internacional advierten que la profunda desconfianza histórica que divide a la Casa Blanca y al régimen persa sigue siendo el principal obstáculo para transformar esta tregua técnica en un acuerdo de paz duradero.
A este complejo panorama se suma el factor regional. El anuncio de Israel de que sus Fuerzas de Defensa mantendrán la ocupación militar de forma indefinida en el sur del Líbano y Gaza —desoyendo las cláusulas de distensión del acuerdo de Suiza— añade una alta dosis de volatilidad. La determinación del gobierno israelí de continuar combatiendo de forma unilateral en varios frentes mantiene en vilo el alcance real de la tregua y siembra dudas sobre el blindaje de seguridad a largo plazo para las embarcaciones comerciales en el Medio Oriente.
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