
Tras su encuentro bilateral con Donald Trump, el mandatario colombiano mantuvo su postura crítica frente a la acción unilateral de EE. UU. del pasado 3 de enero. Ante el Consejo Permanente, Petro cuestionó la eficacia del Sistema Interamericano y evitó profundizar en la situación interna de Venezuela ante la ausencia de una representación oficial de ese país en el foro.
En una contundente intervención ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) este miércoles 4 de febrero, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reafirmó su principio de no intervención en la región. Al ser consultado sobre la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el mandatario fue tajante: «En Latinoamérica ningún país debe invadir a otro, nunca».
Estas declaraciones dan continuidad a la línea diplomática que Bogotá lideró el pasado 6 de enero, cuando encabezó en este mismo foro el rechazo a la operación militar ejecutada en Caracas. Pese a haber sostenido una reunión calificada como «positiva» con el presidente Donald Trump apenas 24 horas antes, Petro no cedió en su condena a las acciones unilaterales que vulneran la soberanía territorial.
Críticas a la inacción del multilateralismo
Durante una exposición de 40 minutos, el jefe de Estado colombiano centró su discurso en la crisis de los organismos internacionales, señalando una creciente incapacidad para hacer cumplir las normas colectivas:
Debilitamiento institucional: Petro denunció que en los últimos tres años se ha modificado el reglamento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, alejándolo de las leyes construidas por las naciones.
Silencio estratégico: El mandatario se negó a debatir sobre el futuro político de Venezuela en el pleno, argumentando que no existe una representación legítima de ese país presente en la sala para ejercer su defensa.
Prioridades globales: Gran parte de su intervención fue dedicada a la urgencia del cambio climático y los conflictos globales, temas que considera han sido desplazados por agendas de confrontación militar.
Una relación marcada por la tensión
La visita de Petro a Washington ocurre en un contexto de extrema complejidad personal y política:
Antecedentes hostiles: Meses atrás, Trump había lanzado ataques directos contra Petro, calificándolo de «narcotraficante» y advirtiéndole que sería el próximo objetivo tras la caída del chavismo.
Sanciones vigentes: Cabe recordar que en 2025, el Departamento de Estado revocó la visa de Petro y le impuso sanciones económicas tras sus polémicas declaraciones en la ONU. El mandatario aseguró que estos temas personales no fueron parte de la agenda discutida en el Salón Oval.
Con esta postura, Colombia intenta equilibrar la necesidad de mantener una relación operativa con la Casa Blanca —orientada a la reactivación económica fronteriza— sin renunciar a su rol como defensor de la legalidad internacional y la autonomía regional en una América Latina convulsionada por el cambio de poder en Caracas.
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