
En un giro dramático que eleva la tensión regional a niveles históricos, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este lunes su disposición a abandonar su compromiso de paz de décadas y retomar las armas en caso de una intervención militar estadounidense. La declaración surge tras las recientes amenazas del presidente Donald Trump, quien sugirió una posible operación en suelo colombiano similar a la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
Un juramento roto por la «amenaza ilegítima»
A través de un extenso manifiesto publicado en sus canales oficiales, el mandatario colombiano apeló a su pasado insurgente para marcar una línea roja frente a Washington. Petro, quien se desmovilizó de la guerrilla del M-19 en 1990, fue tajante:
«Juré no tocar un arma más desde el pacto de paz, pero por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero», afirmó, subrayando que, aunque no posee formación militar, conoce de cerca «la guerra y la clandestinidad».
El detonante: Las acusaciones de Trump
La crisis se agudizó este domingo cuando, desde el Air Force One, Donald Trump calificó a Colombia como una nación «muy enferma» y lanzó graves acusaciones personales contra Petro, tildándolo de «fabricante de cocaína». Al ser consultado sobre si aplicaría en Colombia la misma táctica de extracción utilizada contra la cúpula venezolana, Trump respondió: «A mí me suena bien eso».
Petro rechazó categóricamente estas imputaciones, defendiendo su integridad financiera:
Transparencia: Afirmó que sus extractos bancarios son públicos y que solo posee su casa familiar.
Legitimidad: Negó cualquier vínculo con el narcotráfico y calificó las palabras de Trump como un ataque a la soberanía popular.
Orden a las Fuerzas Públicas: «Disparar al invasor»
Anticipándose a un posible escenario de captura similar al ocurrido el pasado 3 de enero en Venezuela, el presidente Petro emitió una instrucción directa a las fuerzas armadas y a la ciudadanía:
Resistencia popular: Llamó al pueblo a «tomarse el poder» en todos los municipios del país como medida de defensa.
Lealtad a la bandera: Ordenó la destitución inmediata de cualquier comandante que priorice los intereses estadounidenses sobre los colombianos.
Uso de la fuerza: La orden presidencial es clara: «No disparar al pueblo y sí al invasor».
El mandatario concluyó asegurando que cualquier intento de detención por parte de fuerzas extranjeras enfrentará una reacción popular masiva, apelando al mandato constitucional de defender la soberanía nacional ante lo que considera una agresión inminente del gobierno de los Estados Unidos.
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